Mientras esperaba la micro a unas cuadras de la universidad reflexioné sobre la importancia de la cercanía para comprender realmente las experiencias de otras personas. Visitar la universidad no fue solo conocer un nuevo espacio, sino acercarme a la realidad de las estudiantes que participan en la investigación, recorrer sus salas y compartir con ellas le dio un sentido más concreto y humano a lo que muchas veces solo conocemos a través de relatos y registros.
Este martes conocimos a las estudiantes que nos acompañarán durante este proceso. Esa instancia me hizo reflexionar en cómo una conversación, una sonrisa o simplemente estar presentes pueden generar espacios seguros para compartir experiencias, emociones y trayectorias, conectando directamente con el propósito de la investigación y comprendiendo cómo se construye la identidad profesional durante la formación práctica, entendiendo que esta identidad se forja no solo desde lo académico, sino también desde las experiencias, relaciones y contextos que atraviesan la formación.
Esta visita fue especialmente significativa porque me permitió mirar la investigación desde una perspectiva más cercana y reflexiva. Detrás de cada entrevista o relato hay una persona con una historia particular y conocer parte de esa realidad reafirmó la importancia de escuchar y acompañar, reconociendo que cada trayectoria aporta a comprender cómo las futuras educadoras construyen su identidad profesional y proyectan quiénes quieren llegar a ser.